jueves, 8 de octubre de 2015

Vivir la Verdad

Un discípulo, con fama de muy buen predicador; pero de dudosa vida moral, visitó al Maestro porque quería avanzar en la sabiduría y en la vida espiritual.
El Maestro, no pudiendo atenderle en ese momento, escribió en su presencia una carta de recomendación para otro Maestro, y se la entregó cerrada.


Cuando el discípulo llegó a la presencia del segundo Maestro, éste abrió la carta y leyó en voz alta:
- El portador de esta carta ha vivido hasta ahora en la mentira. No sabe lo que es la experiencia de Dios, ni la verdadera sabiduría. Su corazón está reseco de vanidad.
El discípulo al oír todo aquello estalló en sollozos.
- ¿Es falso lo que aquí se escribe?. Preguntó el Maestro.
- No, no lo es. Replicó el discípulo.
Y aquel discípulo pronto llegó a ser un verdadero Maestro.

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